Si bien, a la mayoría de las piezas de mi colección yo puedo considerarlas como únicas o piedras preciosas hay ciertas características a respetar por las cuales podemos denominar a una piedra como tal, como lo son los diamantes, esmeraldas, zafiros y rubíes. Estas características pueden ser su escacez o dificultad de encontrarse, su dureza y por lo tanto durabilidad ante el transcurso del tiempo o por su pureza y perfección al momento de confeccionar una joya. En este punto y siendo consciente de dicha información no dejo de apreciar a algunas de mis piezas como tal, como por ejemplo a estas piezas que voy a mostrar a continuación:
Mis "gemas" más preciadas (entre otras más preciadas) son las de la foto, que si bien no son un mineral en específico o derivados de alguno ( que yo sepa), poseen varias cualidades en común que podrían permitir reagruparlas como un tipo específico de piedra, tal vez, no lo sé en realidad.