El por qué de coleccionar algo o el objeto de hacerlo cobra sentido cuando estas mismas preguntas empiezan, para nosotros, a carecer de importancia, es que no hay un objetivo concreto sino que tal vez se trate de algo natural, de un ser vivo, que a través de objetos materiales reunidos, genere también una identidad. Existen quienes coleccionan para si mismos y quienes lo hacen con mayor intención en función de los demás, y es que está bien que así sea, que una colección te de el orgullo de exhibir a los demás pero siempre será mejor el método de coleccionar algo en función a propios gustos que a recopilar algo de acuerdo con la valoración ajena, por más absurdo que parezca para uno lo que otros pueden llegar a coleccionar. Hasta en el mundo animal se dan casos en que animales reúnen objetos naturales, quizá por otras razones como apareamiento por ejemplo o incluso animales que tienen algún objeto preferido. Creo que cabe recalcar que no es lo mismo lo llamado colección que lo recopilado intencionalmente para ser vendido, aunque dicha colección también se base en la recopilación de varias cosas. Es en este punto que el coleccionista como tal nunca dejará de hacerlo. Entonces todo se remite a la experiencia de hallar aquello que te sigue motivando a querer descubrir algo más y cuando te detuviste de repente a pensar, te percataste que te estabas convirtiendo en un coleccionador. Mi caso en particular se resume a limitarme a coleccionar piedras o minerales, mayormente piedras encontradas por mi mismo que según yo poseen una belleza única e irrepetible en cuánto a cualidades específicas, porque, supongo yo que en lo que consta a la naturaleza o a la misma mente humana o existencia de especies de seres vivos es un error el dar por sentado que casi todo fué descubierto ya o delimitando e imponiendo una verdad absoluta, como siempre lo supo hacer el ser humano, hasta que eventualmente ocurre aquello que desafía y contradice todo lo establecido. Volviendo al tema principal, sin el afán de convencer a aquel que quiere coleccionar algo sino aconsejarlo, en que busque aquello que le dé vida y evite la colección acumulativa y cuantitativa que se vuelve un vicio más que un disfrute experimental y costándote una considerable suma de dinero que muy probáblemente no se recuperará. Yo sé lo que estás pensando, y sí, expreso todo esto, no desde la opinión sino desde la experiencia, cuando coleccionaba autos a escala, los famosos hot wheels (colección casi paralela con las piedras, entre otras dos colecciones más). Primero comencé con los autitos que habían formado parte de mi infancia, luego seguí simplemente comprando aquellos que me gustaban, sea por la pintura que llevaba o detalles o simplemente por no tener ese modelo. Era capaz de pagar un envío por un solo cochesito a escala, y luego otro y otro y otro y nunca acababa y se volvían horas de buscar por mercadolibre para adquirir nuevamente uno o varios. Ya había dejado de ser un hobby para volverse un vicio que nunca podía saciar, queriendo más cantidad hasta llegar al punto de tener cientos guardados en cajas en bolsas herméticas asegurando un cuidado total porque ya empezaba a pensar en que dichas piezas tenían un valor monetario significativo, entonces ya confundía el valor real de lo llamado colección, cuidándolos pero no por el hecho de hacerlos perdurar sino por verlos como una inversión especulativa que aumentaría su valoración. A fin de cuentas terminé vendiendo toda la colección por mucho menos dinero del que se suponía que costaba, casi regalándola por completo desmeritando todo el esfuerzo empleado en conseguirla porque ya no podía darle el valor que merecía como colección. Entonces pregúntate ¿por qué colecciono esto? ¿Para pertenecer a un grupo? ¿Con el fin de obtener aquello que otros no? ¿Para ganar dinero? ¿Para resguardar la historia? ¿Para poseer más que el otro? ¿Porque simplemente me gusta? Solo lo puede saber uno mismo pero a fin de cuentas es bueno preguntarse ¿por qué coleccionar?